En Operación Sonrisa Colombia celebramos a quienes, con escucha, paciencia y acompañamiento, hacen posible que cada proceso médico se convierta en una transformación humana. Los trabajadores sociales son el puente entre la medicina y la comunidad: orientan, contienen y devuelven confianza.
Diana Paola Parra, trabajadora social de la Fundación desde hace tres años, encontró en Operación Sonrisa una misión que conecta su vocación con el servicio.
“Me uní a Operación Sonrisa por su misión tan transformadora: devolver sonrisas y esperanza. Saber que con un pequeño aporte de tiempo puedo cambiar la vida de un niño y su familia me motiva enormemente”.
Su primera misión llegó rápido y fue inolvidable. Apenas dos días después de vincularse, viajó al Amazonas, donde pasó más de 15 días navegando en lancha y focalizando pacientes en comunidades ribereñas.
“Pasé más de 15 días navegando por el río Amazonas, visitando comunidades a orillas del río. Fue una experiencia increíblemente intensa y conmovedora que me marcó profundamente”.
Diana describe su trabajo como una mezcla de corazón y técnica: escucha activa, comunicación con las familias y coordinación para que la atención médica sea segura y afectuosa. Uno de los retos que ha afrontado es la barrera del idioma con comunidades indígenas; gracias a herramientas visuales y al apoyo de líderes locales, ha logrado garantizar cuidados pre y postquirúrgicos adecuados.
Entre las historias que más la han conmovido está la de un niño de Montería que presentó una complicación tras una cirugía. Madre e hijo pasaron más de tres meses en Bogotá a la espera de una nueva intervención. Durante ese tiempo no solo acompañaron el proceso médico: la familia fortaleció su vínculo y la mamá recibió apoyo para aprender a leer y escribir.
“Estuvimos más de tres meses con ellos en Bogotá. Trabajamos con la mamá en pautas de crianza y la acompañamos en su proceso de aprender a leer y escribir. Fue una experiencia profundamente humana”.
Para Diana, lo más inspirador es ver el cambio integral. La recuperación física, pero también la confianza, la inclusión y el crecimiento emocional de los niños y sus familias.
Hoy, en el Día del Trabajador Social, agradecemos a quienes, como Diana, ponen su conocimiento y su corazón al servicio de las historias que transforman vidas.