Un amor resiliente y que traspasa barreras.

Un amor resiliente y que traspasa barreras

Diego tiene 2 años, le encanta jugar con carros, motos y todo lo que tenga ruedas, llegó al Centro de Atención Multidsciplinario (CAM) en compañía de su mamá María Alejandra y con su picardía y sonrisa llegó para robarse el corazón de todo el equipo médico que estaba en el lugar para las valoraciones previas a su cirugía.

María Alejandra viajó desde Inzá, municipio ubicado en el departamento del Cauca, hasta la capital del país para que Diego pudiera recibir su cirugía de labio fisurado con el apoyo del equipo de voluntariado médico que tiene la Fundación. 4 días antes de que Diego recibiera su primera cirugía, tuvo que ser valorado por especialistas en nutrición, pediatría, anestesiología y cirugía, para confirmar que estuviera en las mejores condiciones.

Un amor resiliente y que traspasa barreras.
A Diego le gusta salir a pasear en moto junto a su papá y disfrutar de los juegos junto a él.

María Alejandra vive con su esposo, Diego y su otra hija Isabella, que tiene 3 años y también nació con la condición de Labio y Paladar Hendido. Gracias a un amigo de la familia que conocía el trabajo de Operación Sonrisa Colombia, Alejandra pudo llevar a sus dos hijos a las jornadas médico – quirúrgicas que se realizan en Popayán, la capital del Cauca, y que está a 2 horas y media de camino desde su casa. Isabella hace 2 años recibió su cirugía de Quelatorrafia y sigue en terapias de habla y apoyo psicosocial.

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María Alejandra y Diego hablando con su familia por videollamada

Por el contrario, Diego tenía programada su primera cirugía para inicios del 2020 pero debido a la pandemia tuvo que ser aplazada hasta ahora. Con mucha ilusión llegaron el 5 de junio a la Clínica Mediport en Bogotá, y a la expectativa de lo que iba a suceder ese día. Con algunas lagrimas en sus ojos, Alejandra se despidió por casi 2 horas y media de Diego para esperar ansiosamente en una pequeña sala a que llegará su hijo.

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María Alejandra y Diego el día de la cirugía en la clínica Mediport en Bogotá.

“La cirugía fue todo un éxito, Diego está muy hermoso y perfecto de salud” Fue lo que le dijo una enfermera voluntaria, que la preparó para ver al niño luego de su cirugía. Una gran sonrisa salió del rostro de María Alejandra al ver a Diego en sala de recuperación. “Solo quiero que mi hijo siga creciendo y recibiendo ayuda de la Fundación que tanto nos ha dado a mi y a mi familia” Asegura María Alejandra.

Ahora Diego y su hermana Isabella deberán seguir con su tratamiento de rehabilitación con el apoyo del equipo de fonoaudiología y psicología de la Fundación.

Leonardo

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